“Ayer, el ministro de Juventud y Deportes visitó el nuevo centro deportivo de la Facultad de Nan
terre. A la salida, unos 50 estudiantes profirieron gritos hostiles contra él. El ministro quiso dialogar. Un estudiante de origen alemán, Daniel Cohn-Bendit, tomó la palabra para pedirle que discutiese el problema sexual. El ministro creyó que bromeaba. Sin embargo, el estudiante insistió y declaró: `Construir un centro deportivo es un método hitleriano, destinado a arrastrar a la juventud hacia el deporte para apartarla de sus problemas reales, cuando lo que hay que hacer es asegurar el equilibrio sexual de los estudiantes’”.
Nadie lo presentía, pero este diálogo surrealista recogido por los Servicios Secretos en una nota del 9 de enero del 68 fue el punto de partida de un seísmo que, cuatro meses más tarde, iba a paralizar Francia y a hacer temblar a la República gaullista. El joven estudiante pelirrojo de Nanterre que desafiaba a un ministro del General De Gaulle sería el símbolo de la revolución de Mayo del 68. Pero, en enero, Cohn-Bendit era un desconocido para los franceses, menos para los funcionarios de la policía que, tras este gesto inaudito, se precipitaron sobre su ficha y comenzaron a seguirle los pasos.
La revuelta estudiantil llegaría dos meses más tarde, el 22 de marzo, originada por el arresto de un joven de extrema izquierda, Xavier Langlade, por participar en un sabotaje contra las oficinas de la American Express en París. Los estudiantes ocuparon los locales administrativos de la Facultad de Nanterre y crearon un órgano, el Movimiento del 22 de marzo. Desde entonces, no pasará una semana sin que Cohn-Bendit sea objetivo de los informes policiales.
Sin embargo, el poder dará un paso en falso: cerrar Nanterre y llevar al agitador ante el consejo de disciplina de la Sorbona, es decir: “Soplarle al fuego que se extiende por París”, según una nota de la policía. “Cohn-Bendit y seis camaradas comparecerán el 6 de mayo. Por solidaridad con sus camaradas de Nanterre, los estudiantes de la Sorbona están invitados por el Movimiento del 22 de marzo a manifestarse. A causa de la tensión en los medios estudiantiles, esta manifestación, en la que pueden participar 2.000 personas, puede provocar incidentes”.
¡Menuda previsión! Pillando al poder fuera de juego, Cohn-Bendit se adelantó tres días y, el 3 de mayo, provocó las primeras revueltas en la Sorbona. Desde entonces, la policía comienza a describir una situación que se le escapa cada vez más de las manos al Gobierno. Un informe del 4 de mayo precisa: “Desde las 12 a las 12.40 h, Cohn-Bendit y otro orador arengaron a unos 200 estudiantes. Hacia las 15 h, cuando la policía bloquea las entradas de la Sorbona, en el patio hay unos 150 jóvenes, una veintena con cascos y bates de madera procedentes de las mesas y sillas que habían roto”.
Leer el resto de esta entrada »